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Y aquí esta, nerviosos los rocieros quieren tenerla muy cerca, muchos se animan y tocan un varal o incluso, con la complicidad de un almonteño, se coloca debajo. Otros muchos se quedan mudos, las palabras se cambian por lagrimas, los cantes por oración, la alegría por súplica, y los esfuerzos de el camino son gracias por sentirla a tu lado. Foto: Rafael Rojas. Comentarios. Paco Mena |