|
|
|
Pasa el Sábado y el Domingo, tras el Rosario, los simpecados pasan delante de la puerta de la Ermita, se produce la explosión de Almonte, se salta la reja y la Virgen de el Rocío sale a buscar a sus hijos/as. Todas las Hermandades quieren tenerla lo mas cerca posible, la llaman, y ella acude. Ronda se pone junto a su madrina La Palma, y allí, dos sacerdotes contagian sus rezos, sus manos hacen gestos para que ella se acerque y los rocieros los suben a hombros y les acercan el simpecado para recibir su divina presencia. Emoción, llantos, recogimiento, cuando ves que ella acude a la llamada la miras muy fijamente, perdiendo la moción de el tiempo y pensando en todo lo que te ha traído a ella. Foto: Rafael Rojas. Comentarios. Paco Mena |