Segundo día de el Camino, dejamos lo tedioso de un viaje por carretera en carriola para comenzar a andar, y lo hacemos junto al simpecado tirado por bueyes. Todos teníamos ganas de llegar a Coria de el Río para iniciar la peregrinación a la aldea de el Rocío por caminos de arena. En la imagen los últimos tramos de asfalto que pisaría la hermandad. Un detalle que me gusto mucho, los vecinos de Coria  salen de sus casas, se santiguan, y desean "Buen Camino" a los rocieros, el respeto al simpecado se nota en el Aljarafe sevillano, algo que se agradece por parte de los peregrinos que devuelven  el saludo. Foto: Rafael Rojas. Comentarios. Paco Mena