A la salida de el templo presenciamos un momento muy emocionante, el paso de la carreta de el Simpecado por el convento de las Hermanas de la Cruz, varias hermanas salieron al portal de su casa y cantaron la salve a el simpecado, el hermano Mayor les dio las gracias y las hermanas desearon un feliz camino a todos los rocieros. En la imagen el simpecado con la torre de Santa María de la Encarnación la Mayor. Foto: Rafael Rojas